1. Las leyes de Murphy aplicadas a las mascotas:

  • Un cachorro aprende a orinar en el lugar indicado, sólo cuando la alfombra del salón esta estropeada. Estropear deliberadamente la alfombra no hará que el cachorro aprenda antes.

  • Un suelo reluciente es el mejor estimulo para los esfínteres.

  • Limpiar el suelo incrementa la probabilidad de que los excrementos de su mascota sean poco consistentes.

  • Limpiar el suelo y bañar a su mascota son dos sucesos, que independientemente del orden en que ocurran, conducen invariablemente al mismo resultado, la mascota defeca en el suelo y pisa sus excrementos.

  • El tiempo de espera en la consulta del veterinario, es la semisuma del tiempo que usted creía que iba a esperar multiplicado por dos y el número de mascotas que preceden a la suya más uno.

  • Si decide ir al veterinario a la hora en que suele estar menos ocupado, descubrirá que muchas personas pensaron lo mismo, justo, un poco antes que usted.

  • Su mascota sólo necesitará un veterinario de urgencia cuando usted no tenga dinero.

  • La calidad del pienso de su mascota es siempre proporcional a su precio.

  • Los pelos o plumas que desprende su mascota tienden a multiplicarse de forma exponencial.

  • Para su mascota, absolutamente todo, es masticable.

  • La probabilidad de que su mascota rompa un objeto es directamente proporcional al valor de dicho objeto.

  • Todo lo que su mascota sepa hacer, sólo podrá contarlo, ya que nunca lo hará en presencia de extraños.

  • Un perro con las patas secas y limpias jamás saluda a un invitado bien vestido.

  • Cuantas más molestias y dinero invierta en conseguir un juguete para su mascota, menos lo usará.

  • Las mascotas de la gente normal tienen pulgas, las mascotas de  gente con clase tienen alergia.

  • Cuando se marche de viaje, si al llegar a su destino, no recuerda haberle cambiado el agua a su mascota, es que no lo hizo.

  • Una pecera se romperá sólo al final del proceso de lavado, y siempre, un día festivo.