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Jaime Arce González. Veterinario clínico. Ha empezado a comercializarse, de momento sólo en Taiwán, un pez transgénico que brilla en la oscuridad y al que sus inventores han llamado TK1. Lo aritmético del nombre hace presagiar que en el futuro, tal vez cambiando el color del brillo, se comercializarán más peces de colores transgénicos, que en otro alarde de ingenio llamarán TK2,TK3, TK4... La poca originalidad del nombre seguramente sea debida a la falta de tiempo, ya que sus inventores tuvieron que estar ocupadísimos entre estudios de mercado previos, registro de patente y pruebas de mezcolanza genética para lograr semejante criatura, ya que el TK1, es el resultado de añadir a un pez cebra, genes de medusa que le dan la fosforescencia amarillo verdosa que lo hace brillar en la oscuridad. Y digo yo, puestos a cortar y pegar genes de un animal en otro, a ver que sale, no sería mas interesante conseguir un rape con la cabeza de una parrocha, no por razones estéticas claro está, sino por lo caro que va el kilo y lo mucho que pesa la cabeza. La comercialización del pez "cebra-medusa" ha sido criticada por muchas personas e instituciones, entre ellas, Greenpeace, cuyo responsable de ingeniería genética manifestaba la siguiente opinión en una entrevista: " La venta de esta especie es un peligro para la salud global del ecosistema y me pregunto si es realmente necesario invertir grandes cifras de dinero en estos juegos." Pero ya sabemos lo mucho que manda el mercado, de modo que el pez cebra-medusa ha empezado a comercializarse a pesar de críticas y advertencias. Conocemos infinidad de especies animales y cada día se descubre alguna nueva, quedando aún grandes zonas del planeta casi inexploradas, como el corazón del las selvas tropicales, las profundidades de los océanos o los casquetes polares, donde es difícil imaginar que formas de vida puedan existir; aunque también cada día desaparece alguna especie animal debido a la acción del hombre, y son muchos los científicos de prestigio que han alertado de lo peligroso de esta situación, ya que la deforestación y la contaminación están acabando con multitud de formas de vida, antes incluso de que puedan conocerse, perdiéndose para siempre sus genes, entre los cuales podría estar por ejemplo, el responsable de una sustancia capaz de curar el cáncer. De modo que, aun sabiendo que lo que conocemos es sólo la parte más evidente y accesible de cuanto existe, hay quien se interesa más por rentabilizar estos conocimientos inventando peces de colores, que por comprender mejor los mecanismos íntimos de la vida, la infinita variedad de sus formas y su hermosa complejidad, lo cual supondría mayores ventajas que la salida al mercado de otra novedad.
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