Jaime Arce González. Veterinario clínico.

      Los perros descienden de unos pocos lobos domesticados hace miles de años, seleccionados y cruzados entre sí, generación tras generación, con objeto de conseguir perros cada vez más adaptados para un trabajo y una zona geográfica concretos.

      Según las sociedades evolucionaban, las utilidades dadas a los perros también lo hacían, así en un principio, los pueblos guerreros se hacían acompañar por enormes perros de guerra que usaban como armas en sus expediciones de conquista, pronto también, aparecieron perros de guardia, perros pastores para conducir los rebaños, perros cazadores que ayudaban a sus amos a llenar la despensa y perros ratoneros que mantenían esa misma despensa a salvo, en regiones heladas perros de tiro para los trineos, etc. Todas estas cosas, sucedieron a lo largo de miles de años, de modo que el paso del tiempo y los distintos trabajos, fueron dando forma al cuerpo y al carácter de las diferentes razas de perros.

      Utilidades más recientes son, la búsqueda de supervivientes en catástrofes, la detección de drogas y explosivos, la de perro lazarillo, etc. También hace poco, se popularizaron como mascotas, pues aunque existen perros de compañía desde hace mucho, eran privilegio exclusivo de la nobleza; posteriormente y por imitación, también de la alta burguesía, pero el pueblo no podía permitirse esa utilidad para un perro, los que tenía, los tenía por que realizaban un trabajo y no por gusto. En cambio hoy, tener un perro como mascota es algo frecuente e independiente de la clase social.

      Viendo la televisión, se me ocurre, que asistimos al surgimiento de una nueva utilidad, el perro vendedor, y con los tiempos que corren no es de extrañar, ya que parece que el marketing es la nueva religión, ciencia y filosofía a la vez, una forma de ver y entender el mundo, donde todo cobra un sentido, aunque siempre el mismo.

      En muchos anuncios aparecen perros, en algunos, son incluso protagonistas, sirva de ejemplo un clásico, el simpático perrito de Scotex, que se termina el papel higiénico y no cambia el rollo, aunque eso sí, lo hace con mucha gracia. Actualmente y también con protagonista canino, podemos ver un perro de caza, que azuzado por un banco, olfatea y busca desesperadamente, hasta encontrarlo, el fondo de inversión mas rentable para traérnoslo "cazado" en la boca. Otro con algo más de gracia es de Citroën, vemos perros paseando y moviendo la cabeza de arriba a abajo, con ellos se cruza un precioso golden retrevier con la cabeza bien alta y los mira extrañado, como pensando que todos tienen el parkinson; al final comprendemos lo que pasa, el golden viaja como un marqués en el nuevo C5, mientras que los otros perros del barrio van en coches mas normalitos, notan los baches y por eso menean la cabeza con gesto sumiso, incluso después de bajar del coche.

      En otros anuncios el perro es un personaje más, siguiendo con los coches, un anuncio de Seat comienza con una pareja de chica y chico guapos que conducen (bueno es él quien conduce) hasta un hotelito con encanto donde van a pasar un fin de semana inolvidable. Al llegar bajan del coche, y de la parte trasera salen escopetados un niño con un peluche enorme y un bobtail más enorme todavía. Ciertamente la aparición del perro es muy fugaz en este caso, lo mismo sucede en otros anuncios, el perro aparece como de refilón, pero aparece, ya sea para manchar un suelo recién fregado con el mister poper o el baby de la niña, que estaba como los chorros del oro hasta que perro y niña se pusieron a jugar; pero la madre ni se inmuta, porque sabe que con el guip express no hay que frotar...

      Teniendo en cuenta que un anuncio de televisión cuesta un dineral y sólo dura 20 segundos, y que por eso mismo, todo cuanto aparece en ellos esta pensado y repensado por equipos de publicistas, que cobran otro dineral. Se me ocurren un par de preguntas, los anuncios en los que aparece un perro, ¿por qué aparece? y otra más surrealista ¿por dónde pasean los perros de los anuncios?.

      Si a los lectores y a la dirección de este periódico les parece oportuno, me gustaría dedicar a ellas el próximo artículo, y agradecería a aquel que lo desee, que me hiciese llegar sus respuestas a estas preguntas, simples sólo en apariencia.