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Los
perros también se pierden al llegar a Barajas.
(Fernando
Pombo. REDACCIÓN)
La Voz de Galicia (edición A Coruña), del 30 de Julio del
2003.
La Coruñesa María
Isabel Arriero tenía planeado pasar el fin de semana en la costa
alicantina acompañada por sus perros: Arnold, de tres años, y
Copito, un yorkshire de dos. El pasado viernes, la mujer embarcó en
Alvedro en un vuelo de Iberia con destino a Alicante y escala en
Madrid. Mientras que Arnold viajó a los pies de su dueña en la
cabina, el reglamento obligó a Copito a ir en la bodega del avión,
encerrado en una jaula.
El viaje fue normal, pero al llegar al aeropuerto
de Alicante, María Isabel se llevó una desagradable sorpresa.
Cuando se dispuso a recoger el equipaje, se encontró rota y vacía
la jaula en la que había metido a su yorkshire. Llamó por
teléfono a su marido, Antonio García -que no viajó a Alicante-,
para que buscara a Copito en Alvedro, con la esperanza de que el
perro hubiese quedado allí.
Pero no estaba ni en Alicante ni en A Coruña.
Copito deambulaba perdido por la pista de aterrizaje de Barajas. tal
vez se escapó después de que la jaula se abriese al recibir un
golpe. personal del aeropuerto madrileño vio al perro y lo llevó a
la oficina de objetos perdidos. Allí permaneció durante horas
hasta que llegó Maica Fernández, voluntaria de la Asociación para
el Bienestar de los Animales El Refugio. Maica se llevó el can a su
casa y descubrió el chip de identificación que Copito lleva bajo
la piel, pero no pudo localizar a sus dueños hasta el lunes. Horas
después, Antonio García salía de A Coruña en su furgoneta hacia
Madrid. "Aunque tuviera que ir a Alicante y perder uno o dos
días más, no me importaría: sólo quería recuperar a mi
perro", dijo.
" Lo trataron como una maleta "
Antonio García, dueño del perro extraviado,
dice que tanto él como su mujer lo han pasado muy mal este fin de
semana porque pensaban que no iban a recuperar a Copito. "
Cuando una persona quiere a un animal, es normal que exista un
cariño", explica. Y, además, Copito es su "ojito
derecho", porque es "más trasto y más simpático"
que Arnold, el favorito de su mujer.
Antonio García quiere denunciar el hecho de que
en el régimen interno del aeropuerto no figure el supuesto de
pérdida de un animal. "En el aeropuerto trataron la pérdida
de Copito como si se tratase de una maleta, cuando esa desaparición
no se puede pagar con dinero", puntualiza.
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