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El
primer ministro dimitió, pero su gata, no.
EFE, Moscú. EL PAÍS, Jueves 14 de
Abril de 2005
Miisu, la gata del recién
dimitido primer ministro de Estonia, Juhan Parts, se
convirtió en un dolor de cabeza para su sucesor al frente del
Gobierno, pues el animal no quiere abandonar el despacho ministerial
donde ha pasado los últimos dos años. Según la revista Kroonika,
durante los dos años de la jefatura de Parts en el Gobierno, su
gata "se acomodó tanto en su despacho que su presencia en las
reuniones del Gabinete, en las recepciones y encuentros oficiales no
sorprendía a nadie". Prácticamente todos los periódicos
estonios escribieron en su momento sobre la "simpática
gatita" que "residía en Stenbock", nombre oficial de
la sede del Gobierno en la capital estonia, Tallin. Miisu
"hasta llegó a ser parte inalienable del folclor
político" de Estonia, como en estados Unidos Barney, el
terrier escocés del presidente George W. Bush, y en Rusia
el labrador Koni, la mascota del jefe del Kremlin, Vladímir
Putin, presente en muchas de sus reuniones con sus colegas de
la comunidad postsoviética.
Según recordó Kroonika, varios medios
estonios solían publicar crónicas en clave irónica sobre las
actividades del Ejecutivo en nombre de la "gata
gubernamental".
Parts, quien anunció su dimisión el 24 de marzo, no
quiso llevarse a su gata. La esposa de Parts, Merle, hace
poco dio a luz y se opuso a "adoptar" a Miisu, que
finalmente se convirtió en una "gata non grata", pues el
nuevo primer ministro, Andrus Ansip, no la quiere ver en su
despacho.
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