El
sexto sentido de 'Oscar', el gato.
Agencias, Washington, EL PAÍS,
viernes 27 de julio de 2007
Un
felino adoptado por un centro geriátrico de EE UU ha alertado del
inminente fallecimiento de 25 enfermos terminales.
Un gato llamado Óscar, adoptado cuando era un cachorro por
el personal de un geriátrico en el estado de Rhode Island (EE UU)
se ha ganado el respeto de trabajadores y pacientes por desempeñar
una valiosa labor en el centro gracias a un sexto sentido muy
especial: cuando los residentes, generalmente enfermos terminales y
afectados por demencia incapaces de expresar su situación, entran
en la fase final de su agonía, el felino alerta al personal
situándose al lado del moribundo. Los médicos buscan una
explicación química a la extraña habilidad de Óscar que
David Sosa, médico geriatra del Centro de Rehabilitación para
Ancianos de Providence ha expuesto en la prestigiosa revista The
New England Journal of Medicine.
Desde que Óscar se instaló en la tercera planta del centro
hace dos años, su presencia ante el lecho de un residente se ha
convertido en una señal que los enfermeros se toman muy en serio.
"El gato siempre se las arregla para aparecer y siempre lo hace
en las últimas dos horas", asegura Sosa al explicar que lo
primero que se hace cuando Óscar se acurruca junto a un
paciente es llamar a sus familiares.
Según el médico, Óscar ha acertado ya con 25 residentes a
los que no sólo les ha hecho compañía en sus últimos momentos de
vida sino que, con su alerta, les ha permitido dar el último
suspiro velados por sus seres queridos. Por ello, lo que en otros
lugares convertiría al gato en una presencia indeseable, en la
clínica de Rhode Island le ha valido a Óscar el cariño de
los familiares de los residentes. La valía de la labor del felino
de pelaje blanco y gris ha sido reconocida con una placa colgada en
una de las paredes de la clínica que dice: "Por sus cuidados
compasivos, esta placa está dedicada a Óscar, el
gato".
El escepticismo que pudieran plantear las facultades de Óscar
es frenado por la doctora Joan Teno, profesora de salud comunitaria
de la Universidad Brown, que atiende a los pacientes de la clínica.
La doctora manifestó que no cree que el felino tenga facultades
paranormales. "Es posible que haya una explicación
química", concluye Teno.