El
perro que descubrió el zulo donde se almacenaron los explosivos del
11-M patrulla por las calles coruñesas.
Manuel Costoya, La
Voz de Galicia, martes 6 de noviembre de 2007
Su
nombre completo es Inko von Wolfshang. Es un pastor alemán puro y
tiene diez años de edad. Es un perro policía que ahora patrulla
por las calles de A Coruña y cuenta con un historial propio de un
agente de élite. Lleva siete años trabajando en el grupo de guías
caninos de la Policía Nacional. Entre sus logros más relevantes
está el haber sido el descubridor, en Morata de Tajuña, del zulo
donde se almacenaron los explosivos utilizados en la masacre del
11-M.
«Inspeccionaba una cuadra donde se guardaban animales y él fue
quien descubrió el agujero, que estaba muy cubierto con tablas y
otros elementos. Había pasado desapercibido para todos». José
Manuel estaba con Inko en este operativo. Es su cuidador y su compañero
inseparable. Destaca de este perro su calidad olfativa, su instinto
muy desarrollado y su gran resistencia.
Inko llegó a España con apenas un año. Fue seleccionado en Madrid
por un tribunal de expertos para ingresar en el grupo de guías
caninos. Sus cualidades lo orientaron a la detección y el control
de explosivos. Inko pasó un largo y duro proceso de aprendizaje, de
cerca de dos años. José Manuel le enseñó todo lo necesario para
convertirlo en un experto en este campo. Su manera de actuar es
parecida a la de los perros de caza cuando detectan una pieza. «La
señaliza y se queda estático», explica José Manuel.
Inko ha participado en alguno de los operativos más importantes en
la lucha antiterrorista en España. En el verano del 2003 estuvo en
Santander en el desalojo del aeropuerto de esta localidad en un
atentado de ETA. Colaboró en la búsqueda de un artefacto explosivo
colocado en la vía del tren en Teruel. También vigiló para la
Casa Real, en varios desplazamientos de los Reyes.
Desde hace año y medio, José Manuel trabaja en A Coruña, y con él
está Inko. La edad ya hace mella en sus facultades. «Tiene
problemas articulares, por eso no lo cruzamos. Él es el último de
esta saga», explica su cuidador. Niki, un Labrador especialista en
estupefacientes, y Nerón, un rottweiler orientado a la defensa
personal, acompañan a Inko en sus patrullas de prejubilado en A
Coruña. Ahora vigila edificios públicos y camina entre los
viajeros de la estación de autobuses.