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Gatos
de ocho vidas.
Miguel Ángel García Vega. EL PAÍS,
Domingo 5 de Septiembre de 2004
El 22 de Diciembre de 2002 nació después de 188
intentos, una gata duplicada genéticamente que respondía al nombre
de CC. Estas siglas equivalen a copia de carbono (Carbono
copy). Pero también hacen referencia, en argot informático, al
envío de un mismo correo electrónico a más de un destinatario, e
incluso puede entenderse como un guiño a copycat, nombre del
programa científico que usan los expertos de GS&C. Sea como
fuere, lo cierto es que han dado luz verde a la comercialización de
su sistema de clonación de mascotas.
El pasado mes de Febrero la compañía envió un
correo a sus clientes ofreciéndoles la posibilidad de clonar su
gato al precio de 50.000 dólares (40.000 euros). Los usuarios
tuvieron sólo un mes para decidir si aceptaban o no la oferta.
Tanta premura de tiempo se debía a que la demanda era enorme. Desde
2002, Genetic Savings & Clone, a través de un equipo de
veterinarios asociados, ha ido recogiendo material genético por
todo Estados Unidos de las mascotas de sus clientes. En muchos casos
se trata de animales gravemente enfermos o que acaban de morir. Pero
también hay dueños que conservan el material genético de su
mascota viva porque no quieren renunciar al gato con el que han
convivido años.
El servicio tiene un precio. Almacenar las
células de los animales cuesta 295 dólares más gastos de envío,
según revela la compañía. Todo esto, a través de un sistema de
bajo coste que en GS&C denominan PetBank Express (Banco de
Mascotas Express). El método se encarece si la recogida del
material genético procede de un animal muerto (1.395 dólares). Una
vez que se recibe este material en los laboratorios de la empresa se
tarda unos 21 días en comunicar al cliente si las células de su
mascota son susceptibles de ser clonadas o no.
"En estos momentos", explica Ben
Carlson, vicepresidente de comunicación de Genetic Savings &
Clone, "tenemos varios cientos de clientes y contamos con cinco
gatos ya clonados. Pero este año sólo tenemos la posibilidad de de
duplicar un animal más". A estos felinos es a los que la
compañía californiana promete una octava vida. en teoría, un gato
duplicado genéticamente tiene el mismo aspecto y muestra idéntico
comportamiento que su predecesor genético.
Ahora bien, en todo este sistema surge una duda
básica: ¿cuál va a ser el futuro de los animales? No hay que
olvidar que la famosísima oveja Dolly murió el año pasado
a raíz de un tumor masivo inducido por un ataque vírico.
¿Podrían sufrir las mascotas de GS&C problemas genéticos como
los replicantes de la película Blade Runner? Ben
Carlson descarta, aunque no totalmente, esta posibilidad: "CC
tiene ahora dos años y medio y una salud estupenda. Tabolulli
y Baba Ganoush, los gatos que clonamos este año, están
también sanos. Debido a que la clonación es una ciencia nueva es
posible que las mascotas nazcan con algún problema. Por esta
razón, nuestra empresa usa la tecnología más avanzada para
minimizar el riesgo. además, devolvemos el dinero a nuestros
clientes si la clonación produce problemas en los animales".
Discusiones éticas aparte, este sector es caro.
La empresa no quiere no quiere facilitar cifras de ingresos
previstos ni de gastos soportados en el periodo de investigación.
Sin embargo, como sucede en otros sectores de la industria
americana, la iniciativa privada viene en la ayuda de este tipo de
proyectos. En este caso, Genetic Savings & Clone está
respaldada por el emprendedor John Sterling, fundador de la
Universidad de Fénix (Arizona), quien ha donado más de 10 millones
de dólares para lanzar el proyecto. Una empresa que, según los
cálculos que se manejan, necesitará duplicar esa inversión antes
de empezar a ver algún resultado económico. Y es que. por ejemplo,
producir a Copia de Carbono (CC) costó unos 200.000
dólares.
Desde un punto de vista comercial, los expertos
señalan que no hay que ignorar un negocio como el de las mascotas,
que en Estados Unidos mueve unos 32.400 millones de dólares al
año. de hecho, la población de animales de compañía alcanza en
ese país los 353 millones. Por lo que no sería de extrañar que GS&C
tuviera pronto competencia.
La firma americana ha decidido, pues,
diversificar su oferta para ir por delante de sus competidores, y
espera ofrecer a sus clientes la posibilidad de clonar el año que
viene perros. Concretamente se está trabajando en la duplicación
de un animal de raza husky llamado Missy, que murió en 2002
y cuyo propietario era John Sterling. "Aún no hemos
establecido un precio para los perros, pero seguramente serán más
elevados que los gatos, puesto que son más difíciles de
clonar", sentencia Carlson.
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