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Un primate en plena selva humana.
López Penide. La Voz de Galicia,
Jueves 11 de Noviembre de 2004
Dos dardos cargados de tranquilizantes pusieron ayer fin a la
aventura de una mona de Gibraltar que se pasó dos días recorriendo
diversas calles de Pontevedra. El ejemplar, una hembra de 15 años,
se escapó del piso de su propietario y desde entonces se la vio por
distintos puntos de la ciudad, todos en las inmediaciones del barrio
de Campolongo.
Las primeras tentativas de capturar al animal fueron infructuosas y
eso que el primate siempre mostró un carácter afable y tranquilo.
De hecho, varios viandantes y operarios de un edificio en construcción
le dieron todo tipo de comida.
Ayer por la mañana, la mona fue localizada en las inmediaciones de
un abandonado cuartel militar, pendiente de ser urbanizado. Los
agentes del Servicio de Protección da Natureza (Seprona), con la
ayuda de un veterinario y el dueño, le dispararon un dardo
tranquilizante suministrado por la Consellería de Medio Ambiente.
El episodio no concluyó ahí. Minutos después, el primate reventó
la puerta de la jaula en la que era transportado. Y es que el
instituto armado sólo disponía en Pontevedra de un recipiente plástico
de los que se usan para llevar perros y gatos, en lugar de uno de
hierro y barrotes.
Fue preciso entonces un segundo dardo para dormir a la joven hembra,
que fue trasladada al zoológico de A Madroa, en Vigo. «Es el único
sitio habilitado para alojarlo», indicó un responsable del Seprona.
Medio Ambiente podría iniciar acciones legales contra el
propietario del animal por un supuesto incumplimiento de la Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y
Flora Silvestres y por no haber informado de la fuga del ejemplar.
Además, el pontevedrés carece de documentos que avalen la posesión
del mono, «una especie propensa a contagiar enfermedades al hombre»,
concluyó un agente de la Guardia Civil que participó en su
captura.
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